Cualquier receta que comience con la palabra "langostino" ya tiene ganada mi atención desde el principio, y si a eso le sumamos la costumbre culinaria tailandesa, el resultado puede ser asombroso.
Siguiendo con la política de recetas sencillas, en este caso nos animamos a introducir frutos del mar para nuestros platos.
Personalmente encuentro esta comida ideal para los días de verano, con amigos y cerca de alguna playa del Mediterráneo, o de cualquier otro mar del mundo. Para gustos no hay nada escrito, pero mi paladar ha disfrutado este plato con la compañía de un vino blanco a unos 8 grados. Algún amigo mío lo hizo con cerveza negra y se le veía igual de feliz.
Siguiendo con la política de recetas sencillas, en este caso nos animamos a introducir frutos del mar para nuestros platos.
Personalmente encuentro esta comida ideal para los días de verano, con amigos y cerca de alguna playa del Mediterráneo, o de cualquier otro mar del mundo. Para gustos no hay nada escrito, pero mi paladar ha disfrutado este plato con la compañía de un vino blanco a unos 8 grados. Algún amigo mío lo hizo con cerveza negra y se le veía igual de feliz.
Ingredientes para 4 personas.
- 16 langostinos grandes cocidos
- Zumo de 1 lima
- 4 cucharadas de salsa de guindilla
- 16 hojas de pasta de wonton
- Aceite vegetal o de cacahuate para freír.
- Salsa de ciruela
Preparación en 3 pasos
- Quitar la cabeza y pelar los langostinos dejando la cola intacta. En un recipiente no metálico mezclar con el zumo de lima. Resérvalos en la nevera por media hora.
- Untar una hoja de wonton con salsa de quindilla. Colocar el langostino dispuesto en diagonal a la hoja de pasta de wonton y envolver al langostino de manera que la cola quede sobresaliendo. Repetir con el resto.
- Calentar el aceite en el wok y freír en tandas hasta que estén crocantes y dorados. Servir con salsa de ciruela en un recipiente par mojar los langostinos.
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